Su risa con Chaplin

El circo (1928) de Charles Chaplin

Su risa… y la mía. Sus carcajadas y mis miradas. Su entusiasmo… y el mío por ella.

Chaplin es un genio, todos lo sabemos. Yo no lo soy. Eso también se sabe. Pero mientras veía la película utilicé algo que sí sé hacer. Algo que consigue que vea las cosas de forma diferente. Algo que me hace sentir que puedo estar en la mente de Chaplin durante 72 minutos. Es fácil hacerlo. Él lo hace sencillo. Abre la puerta de su genio y te dice “vente al circo conmigo, pero no lo verás con tus ojos sino con los míos. Haré de mi trabajo tu risa, de mi capacidad tu entretenimiento y de tu entendimiento mi sentido”.

¿Alguien diría que no? Pues ahora os diré que con esos ojos, con esa mirada no solo fui al circo con Charlot, sino que pude girar la vista, mirar atrás, ser la película y verme en color junto a ella riendo juntos. Compartiendo un momento que se hizo magia porque los dos dijimos que sí a ir de la mano del señor del bombín y acompañarle en su forma de ver el circo, la diversión, el hambre y el amor. Ella tiene ahora seis años, casi siete y si desde la mente de Chaplin pude ver magia en el salón de casa, desde la mirada de mi hija sentí que si ves el mundo en blanco y negro, gris y sin color, basta ponerse del otro lado de la pantalla para ver el color, la magia y reírte desde su risa. En un circo en blanco y negro se puede ver el color que tienes alrededor. Desde el arte de Chaplin, emana una pureza que llega de la imagen hasta la emoción, crece en ti, sube por el pecho y nace una sonrisa. Si le permites seguir subiendo, llegará al cerebro y será como los fuegos artificiales pero sin artificios. Una lluvia de luces y colores en tu mente que lejos de poder quemarte, te llena de ideas, todas de diferentes colores, algunas ni las entiendes, pero ya existen, ya están dentro y ahora eres un poquito, quizá muy poquito, pero lo eres. Eres más alto, pues estás más cerca de una estrella que brilla tanto que su luz llega incluso ahora que ya no está. Si eso no es magia…

Charlot riendo
Charlot riendo

Una buena amiga dice que no vemos el mundo como es, sino como somos nosotros. En mi caso no lo veo siempre igual, pero no le quito razón, pues si del blanco y negro he visto color, si de la risa de mi hija he visto entendimiento y de la “torpeza” y caídas desternillantes veo un genio… o estoy loco o es que el CINE me hace ser quién me gustaría llegar a ser. Ver y entender más allá de lo evidente. Servirme de un arte para crear un escenario de risas y bailes, porque sí, también bailamos con su música, y en ese escenario experimentar un momento real lleno de afecto y buenas emociones. Pero claro, con Chaplin es más fácil.

Todo funciona mejor cuando lo entendemos, cuando sabemos, cuando las dudas quedan resueltas… pero no siempre se puede. Las circunstancias pueden hacerlo imposible o nuestra capacidad no estar a la altura de ellas. Por eso es fácil ir con quien es más inteligente, más ingenioso y tiene mayor capacidad de entender y también de transmitir. Es como un camino que puedes recorrer a pie o en bicicleta. El vagabundo de esta película fue nuestra bicicleta. Esta vez no volamos en ella, esa era otra historia, pero sí vimos más allá de lo que se mostraba. Vimos su luz, nos hizo reír, nos hizo bailar, nos hizo entender sin hablar y durante 72 minutos hubo color en un circo en blanco y negro, nos llegó la luz de una estrella que ya no está y sin embargo estaba y desde la mirada de una niña de seis años, Chaplin cobró su sentido.

4 comentarios en “Su risa con Chaplin”

  1. Hola
    Tu sí eres un genio no te quepa ni la más mínima duda, porque si no como explicas esos sentimientos que tienes y que consigues transmitirlos con esa sensibilidad que sólo un genio consigue. El ( Chaplin) con imágenes y tú con tus escritos
    Tu pones palabras a unas imágenes que si no fuese por ti muchos no veríamos ese mundo que tu nos acabas de enseñar
    Gracias por mostrarnos con tus escritos que cuando la vida se nos presenta en blanco y negro hay alguien que nos la transforma en los más bellos colores
    Seguro que tu hija te adora y está orgullosa de ti

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    • ¡Vaya tela! Graciaaaaaaass. Entiendo que un genio es algo más que alguien que expresa lo que siente. No enseño nada, salvo mis emociones que si con ellas alguien se anima a ver la película, sería estupendo.

      A veces cuesta ver los colores, lo importante es saber que siguen existiendo aunque no los veamos todo el tiempo.

      A mi hija no le preguntaré aún si está orgullosa no sea que… 😉

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  2. Sigue escribiendo como lo haces; con sentimiento
    escribir ayuda relaja compacta emociones como si estuvieras en la picuruta de la catedral o encima del monte Fontañan

    tu evocación a las películas de chaplin me recordaron largas jornadas de visualización de cine mudo por una profesora mía de música y eso es lo que se busca cuando tu escribes
    que ayudes a los demás a transportarse a otros lugares

    no cambies
    un abrazo
    Aaron.

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    • Tú tampoco dejes de escribir. Tus palabras reconfortan.

      Ahora está de moda cambiar, “tienes derecho a cambiar” se dice. “No tienes por qué pensar igual que ayer”, etc. No le quito razón, pero sí. El cambio en sí mismo, no es sinónimo de mejora. En multitud de ocasiones es lo contrario. Sí hay cambio que sea para bien, para ser un poquito mejor, para ayudar o para estar más tranquilo consigo mismo. Tendré que cambiar Aaron, debo hacerlo, solo espero que estos cambios me reporten sensaciones tan bonitas como las que estoy teniendo desde que he empezado a escribir, que no son otras que recibir afecto con muestras como lo han sido tus palabras.

      Un abrazo y mil gracias.

      P.D. Sería estupendo ir a escribir o a rodar algo en la cima del monte Fontañan.

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